Las razones económicas no explican por sí solas la caída de la nupcialidad en España. Las mujeres en Europa están renunciando a la monogamia y a los hijos, y a los varones ya no les compensa casarse. Pero de esta forma Occidente está renunciando a la supervivencia. Sin monogamia no hay recambio. Ni futuro.
Cada vez se casa menos gente. Y no es por la crisis: la prueba es que la tendencia comenzó a finales del siglo XX en época de vacas gordas.
Es porque la monogamia está gravemente herida. El mecanismo es el siguiente: la mujer ya se mantiene económicamente sin necesidad del varón y opta por una de estas dos soluciones:
-o bien por el sexo sin compromiso y sin hijos;
-o bien por un matrimonio fácilmente rompible, con divorcios en los que ella sale ganando, y el varón pierde casa e hijos y encima tiene que seguir manteniéndolos de por vida.
De suerte que ni al hombre ni tampoco a la mujer les compensa el compromiso de la unión conyugal, teniendo a mano el variado supermercado del sexo, un “duty free” sin el peaje de los hijos y las ataduras para siempre jamás.
Lo cual es muy cómodo, pero muy suicida, porque dinamita los cimientos de la civilización. Sin hijos, y sin un entorno monógamo y estable que garantice su educación y el relevo generacional, vamos a un gigantesco asilo de ancianos, solos y abandonados a su suerte, que el Estado no podrá mantener. Siempre cabe la posibilidad de repartir inyecciones y terminar con el problema. De hecho, esa solución final es la que ya barajan muchos países europeos.
Lo explica muy bien Carlos Esteban en lagaceta.es analizando las últimas tendencias en Europa y Norteamérica. VER AQUÍ
Sintetizamos las razones por las que muchos y muchas ya no se casan.
- A ellas no les compensa casarse o lo retrasan tanto que apenas tienen hijos, no sólo por su dedicación casi exclusiva al trabajo, sino también porque han renunciado a la monogamia. Digamos que desde la Edad de Piedra hasta ahora ella pactaba un contrato con el varón: yo te doy sexo, te cuido y te garantizo la perpetuación de la especie, y tú me das seguridad económica y protección. El varón podría tener devaneos pero no rompía el statu quo. Una cosa eran las canas al aire y otra muy distinta ese contrato entre varón y mujer. En el siglo XX (y sobre todo tras la revolución sexual del 68) la mujer comienza a despreciar la monogamia, deja de necesitar la protección del varón –porque se ha emancipado económicamente- y ese statu quo se quiebra. El matrimonio se difumina porque es rompible, incluso fácilmente rompible, gracias a la leyes divorcistas, y quien sale ganando en esas rupturas es la mujer.
- A ellos no les compensa casarse, porque el varón lleva la peor parte en caso de divorcio (y el riesgo de divorcio es ahora mucho más alto que hace 30 años) Tienen asegurado el sexo sin compromiso y sin las cargas de por vida que éste supone: sacar una familia adelante y educar a los hijos, si el matrimonio dura; o cargar con la manutención de mujer e hijos, si se rompe. El varón ha dejado de ser el padre, en la familia, para convertirse en semental, en las relaciones promiscuas o en matrimonios breves y rotos.
- No compensa casarse porque la legislación está en expresamente en contra del matrimonio o lo penaliza. En todo Occidente, pero muy particularmente en España.
-Así, la Ley contra la Violencia de Género impide la reconciliación en caso de conflicto;
-la Ley de Fecundación Asistida suprime los requisitos que exigen en otros países a las mujeres que se someten a esos procedimientos: que dispongan de pareja estable, que los espermatozoides sean de su pareja.
-la Ley de Divorcio Exprés eliminaba el trámite previo de las separaciones con lo que propiciaba más rupturas y más deprisa, la prueba es que los divorcios se han multiplicado en España
- No compensa casarse porque la legislación española ha difuminado jurídicamente a la institución familiar.
-Así, el matrimonio ya no es lo que era. Ahora puede ser matrimonio, el compuesto por dos hombres o dos mujeres.
-Ha rebajado la consideración del papel que juega la familia, al negarle las ayudas que en justicia merece por el crucial papel social y económico que juega. Como lo prueba el hecho de que los subsidios a la familia sean de los más bajos de la Unión Europea, o de que no haya puesto en marcha un Plan Integral de Apoyo a la Familia –promesa hecha por el Gobierno de Rajoy, una más de las muchas que ha incumplido-.
-El prestigio social de la familia ha caído por los suelos. Lo prestigioso ahora es la vida del single, sin ninguna clase de ataduras, que ha sustituido la familia por relaciones ocasionales, breves y promiscuas.
- No compensa casarse, porque se ha perdido la dimensión trascendente, debido a la secularización de Occidente. ¿Qué aliciente puramente humano puede tener formar una familia, trabajar arduamente por mantenerla, y traer hijos a un mundo hostil, marcado por la lucha por la supervivencia, y en la que el sufrimiento es la regla? ¿Qué aliciente tiene una vida marcada por el dolor y la incertidumbre, y que inevitablemente concluye con la derrota, sí o sí, es decir la muerte? Sin una proyección trascendente, encarar la vida de forma altruista y desprendida, en lugar de optar por el epicureísmo egoísta, es de masoquistas.
La Historia demuestra que la vitalidad y el empuje de una civilización se cifra en la familia y ésta a su vez está íntimamente relacionada con su religiosidad. Una sociedad descreída y nihilista no sólo no cree en Dios, sino tampoco en la vida, y a la postre ni siquiera en sí misma. Véase el caso de Europa: ¿en qué cree? ¿en el euro? Y si no cree en sí misma, si carece de fuelle moral, termina suicidándose. El fin de la monogamia es literalmente un suicidio, el suicidio de una civilización.
La población europea tiene los días contados .
Si creen que el mundo esta desapareciendo por la «monogamia» , será el mundo occidental, porque los países africanos, con su religión y costumbres pletóricas están llenando este planeta y cada vez hay mas migraciones a España y Francia e Inglaterra, esto se llama «KARMA».
Ni que decir, de los indios y los chinos, ellos tendran los hijos que Europa no puede
Si que se acaben de una vez Europa y eeuu así florecen las culturas tercermundistas